7.3 La Armadura de Dios
Vestios de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del Diablo (Efesios 6:11)
En esta lección vamos a examinar la armadura de
Dios. El apóstol Pablo en numerosas
ocasiones estuvo prisionero por su fe.
En una de estas ocasiones estando prisionero en Roma, el Espíritu Santo
le reveló una profunda verdad espiritual.
La verdad estaba relacionada con la armadura de Dios.
Pablo se dio cuenta que así como los soldados
Romanos que lo resguardaban tenían armamentos físicos, así también, el
cristiano tiene un armamento espiritual.
Ya hemos visto que Dios llama a todo verdadero creyente a unirse a una
batalla espiritual. ¡Ahora veamos como
él nos ha equipado para hacerlo!
Lea Efesios 6:10-13
7
¿En
el poder y la fortaleza de quien somos fuertes (versículo 10)?
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8
¿Cómo
vamos ha lograr esto (versículo 11)?
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9
¿Por
qué (versículo 11)?
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10 ¿Contra que no peleamos (versículo
12)?
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11 ¿Contra quien peleamos (versículo 12)?
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12 Considerando aquellos contra quienes
peleamos, ¿qué debemos hacer (versículo 13)?
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13 ¿Por qué (versículo 13)?
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En estos cuatro versículos, se le exhorta a
todo creyente, dos veces, a tomar toda la armadura de Dios. La razón por la cual necesitamos hacer esto
es para poder mantenernos victoriosos contra el diablo y su ejercito
de demonios. Ahora bien, miremos la
primera parte del armamento espiritual que tan enfáticamente se nos ha
exhortado a ponernos.
Lea Efesios 6:14.
Para el soldado romano, el cinturón quizás era
lo que menos se notaba, pero era una parte muy importante de su armamento. Sostenía en su lugar el resto del armamento
en su cuerpo. Para el cristiano, la verdad
es esencial en todo lo que hacemos.
Necesitamos estar firmes en la verdad, hablar la verdad, vivir la
verdad. Si nos mantenemos firmes en la
verdad de la palabra de Dios, experimentaremos victoria en nuestras vidas. Si hablamos la verdad de Dios, nada nos
detendrá.
Nuestro mundo esta lleno de mentiras, pero en
Cristo hemos encontrado la verdad acerca de quienes somos, porque estamos aquí
y a donde vamos. Satanás es el padre de
las mentiras, y cuando hablamos la verdad el debe huir (Léase el evangelio de
Juan 14:6, 8:44, y 3:19-21 como referencia)
La coraza tiene una importante función en el
armamento del soldado romano. Protege
sus órganos vitales y lo que es más importante su corazón. Es importante para todo cristiano mantener su
corazón protegido de todas las perversidades que al diablo le gustaría
implantar en el. La Biblia nos dice que
nuestros corazones se inclinan hacia la perversidad si lo dejamos inactivo y
sin atención. Por lo tanto, necesitamos
llenar nuestro corazón con la justicia del Señor.
Debemos santificar nuestro corazón a Dios, para
poder ser sensibles al escuchar su voz conforme nos guía en nuestras diarias
batallas. Estudiando la palabra de Dios
y sus estándares de justicia revelados en ella nos ayudará a desear la justicia
de Dios y rechazar la perversidad del
pecado. Un corazón recto es un callejón
sin salida para los ataques de Satanás
(Lea Proverbios 4:23, Salmos 119:11 como referencia)
Lea Efesios 6: 15.
Un calzado propio es muy importante para un
soldado. Los soldados romanos usaban
sandalias que les daban buena tracción, sin importar el terreno. Si como cristianos vamos ha pelear batallas
victoriosas, necesitamos un fundamento firme en donde estemos seguros. La paz de Cristo es ese fundamento.
La Biblia nos dice que Satanás es un destructor
y asesino. No hay paz en él, o en este
mundo en el cual él gobierna temporalmente.
Sin embargo, para el verdadero creyente hay paz en Cristo. Jesús prometió dar paz a los corazones de sus
seguidores sin importar lo que estuviera pasando a su alrededor en este
mundo. Cuando la paz de Cristo nos
gobierna, como verdaderos testigos del reino venidero de Cristo, somos luces
brillantes dando una esperanza verdadera para una paz real en un mundo oscuro.
En la batalla espiritual, el evangelio de paz
en el que nos mantenemos firmes, es una roca sólida de la cual ninguna fuerza
en este universo nos puede mover
La lectura de Juan 14:17, Mateo 5:9 y 7:24-27,
Filipenses 4:6-7, y Romanos 16:20 le ayudara a
entender estas verdades.
Pídale a Dios le revele como puede fortalecer
su relación con él, a través de una aplicación de estos principios en su vida.